En determinados entornos agrícolas, el arado parece haberse convertido en el enemigo público número uno en lo que respecta a la salud del suelo.
Pero, ¿ha quedado realmente obsoleto este método tradicional de laboreo o sigue ofreciendo una solución práctica para la implementación de cultivos en muchas explotaciones agrícolas?
El laboreo se considera a menudo un “nuevo comienzo”, ya que entierra las semillas de malas hierbas por debajo de la profundidad de germinación, una estrategia que puede ayudar a reducir la carga de gramíneas en el banco de semillas del suelo.
Opinión de una agrónoma: Kathryn Richards, agrónoma de ProCam
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Kathryn Richards, Agrónoma de ProCam, señala que comprender el ciclo biológico de las gramíneas es fundamental para su control a largo plazo. “Es importante desarrollar un plan integrado para gestionar la presencia de gramíneas, ya que, aunque muchos métodos de control no químicos ofrecen soluciones parciales, ninguno garantiza un control total por sí solo”. |
“El enterrado de malas hierbas puede, en ocasiones, evitar la aplicación de glifosato, aunque depende en gran medida del tipo de maleza.
El laboreo también desempaña un papel importante en la prevención de enfermedades, como el fusarium, cuya prevalencia aumenta tras el cultivo de maíz.
Enterrar los rastrojos ayuda a reducir el riesgo de contagio al siguiente cultivo de trigo, donde el fusarium supone un gran riesgo.
Elegir el método de implantación adecuado según la región, el tipo de suelo y las condiciones meteorológicas es fundamental. Se necesita un cultivo fuerte y sano para competir contra cualquier presión de malas hierbas, especialmente de gramíneas.
El laboreo mínimo y la siembra directa pueden ser excelentes métodos de implantación.
Sin embargo, cuando el clima se vuelve desfavorable y el cultivo presenta una cobertura deficiente durante el otoño y comienzos de primavera, incluso con el mejor programa de herbicidas pre y postnacencia, las gramíneas a menudo prosperan.
Superarán al cultivo en la lucha por el espacio y los nutrientes, afectando negativamente al rendimiento y a la rentabilidad”, añade.
Las cifras de la AHDB sugieren que un arado de alta calidad, con una buena inversión del surco, puede proporcionar hasta un 70 % de control de las gramíneas.
Al arar, es importante que los residuos se entierren correctamente a una profundidad mínima de 5 cm.
Uso estratégico - Craig Patrick, director divulgación técnica de la AHDB
Craig Patrick, director de divulgación técnica de AHDB – Cereales y Semillas Oleaginosas, afirma:
“Me gusta ver el arado utilizado de forma estratégica, junto con la labranza reducida, manteniendo al mismo tiempo un sistema radicular activo en el suelo siempre que sea posible.
La rotación de cultivos influye directamente en el uso del arado, ya que los cultivos de raíz requieren mayor movimiento del suelo.
El laboreo periódico cada tres o seis años puede ayudar a aliviar la compactación hasta la profundidad de labor en las condiciones adecuadas.
Sin embargo, un laboreo demasiado frecuente puede devolver a la superficie semillas de malas hierbas previamente enterradas.
Además, esta frecuencia puede generar otros problemas, ya que un elevado nivel de alteración del suelo destruye su estructura natural.
La oxidación de la materia orgánica reduce la resiliencia del suelo y aumenta el riesgo de pérdida de nutrientes mineralizados, lo que acelera la degradación del suelo”, añade.
Consolidación
Un rodillo de consolidación ofrece una solución rentable para la reconsolidación en suelos ligeros.
La AHDB recomienda utilizar sistemas de consolidación, con el fin de ayudar a reducir parte de la pérdida de materia orgánica por oxidación, al tiempo que proporciona un mejor soporte para el tráfico posterior.
El laboreo puede convertirse en una operación costosa y lenta si no se planifica adecuadamente, por lo que es fundamental trabajar únicamente cuando las condiciones del suelo sean adecuadas y ajustar correctamente el equipo al tipo de terreno, no solo a la capacidad del tractor.
Dependiendo de las prácticas agrícolas, los sistemas de siembra directa pueden acumular elevados niveles de fósforo en los primeros centímetros del suelo. En estas situaciones, realizar un laboreo cada 10 años puede ser una solución eficaz para redistribuir los nutrientes a lo largo del perfil del suelo.
Opciones de arados - Adam Burt, director de producto de Kverneland
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Adam Burt, product manager de arados en Kverneland, explica: “Al elegir un arado suspendido, siempre es importante que este se adapte al tractor. El peso del arado es una cosa, pero la fuerza de elevación necesaria es otra.
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"Todos los cuerpos Kverneland están diseñados para ser universales y funcionan en todo tipo de suelos, trabajando con anchos de surco de entre 12 y 24 pulgadas (30 y 60 cm).
Las vertederas completas están diseñadas para trabajos generales en suelos ligeros, medios y pesados, y permiten una inversión completa a profundidades de entre 5 y 16 pulgadas (12,7 y 40,6 cm). El cuerpo Kverneland n.º 28 es adecuado para profundidades de entre 5 y 12 pulgadas (12,7 y 30,5 cm), y el cuerpo Kverneland n.º 38, para profundidades de entre 5 y 16 pulgadas (12,7 y 40,6 cm).
La vertedera de tiras también funciona en suelos ligeros, medios y pesados, y ayuda a mejorar el flujo del suelo en condiciones de tierra pegajosa o suelta.
El cuerpo Kverneland n.º 40 proporcionará un surco más fragmentado en suelos medios y pesados.
El tamaño de los neumáticos también es un factor importante a tener en cuenta a la hora de adquirir un arado. Los neumáticos de 650 a 710 pueden arar en surco con los cuerpos n.º 28, n.º 38 y n.º 40, pero cualquier tamaño más ancho —o el uso de orugas— requerirá un laboreo fuera surco.
El laboreo fuera surco también resulta preferible para los operadores que trabajan con sistemas de guiado, ya que estos requieren capacidad de corrección lateral para mantener trayectorias rectas.”
La gama de arados Kverneland dentro y fuera surco ofrece flexibilidad al tractor con formatos de entre cinco y siete cuerpos
Kverneland introdujo por primera vez el control ISOBUS en su gama de arados en 2003, aportando un nuevo nivel de sofisticación tecnológica.
“Entre las principales ventajas para el usuario se incluyen el ajuste sobre la marcha y las funciones de memoria, que permiten guardar diferentes ajustes y configuraciones para distintos campos y tractores,” añade Adam.
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Las rasetas para abono ofrecen un mejor rendimiento en rastrojos ligeros, mientras que las rasetas para maíz rinden mejor en terrenos con mucha maleza Adam afirma: “La alineación del arado es fundamental. El arado debe avanzar en línea recta para que los cuerpos y los rastrillos funcionen con el ángulo de trabajo correcto; en el caso de los cuerpos Kverneland, ese ángulo es de 38 grados." |
"Asegúrese de que la barra esté nivelada para obtener un flujo de tierra uniforme a través de todos los cuerpos. Al ajustar el surco delantero, compruebe que coincida con el ancho de los demás.
También es importante elegir la velocidad de avance adecuada según el tipo de suelo y las condiciones de trabajo. Las rasetas necesitan tiempo suficiente para que los residuos lleguen al fondo del surco y así garantizar una cobertura del suelo consistente y uniforme”, añade.
En suelos ligeros y en condiciones húmedas, suele ser necesario utilizar una rueda de control de profundidad más ancha para estabilizar el arado.
Artículo redactado y facilitado por la revista Tillage & Soils , número Marzo/Abril 2026.